A medida que los niños crecen pueden observar cómo el cuerpo va cambiando con el paso del tiempo. Cuando ven a sus hermanos pequeños que aún son bebés, a los primos mayores pero que aún siguen siendo niños, a los abuelos que son adultos pero no como papá y mamá... Los niños advierten tales diferencias y es importante que les ayudemos a entenderlas con actividades en las que deban ordenar las diferentes edades cronológicamente. Una forma interesante de hacerlo es con fotografías de la propia familia en las que se vean estos cambios, aunque si no se tienen a mano también se pueden elaborar cartas como las que se muestran a continuación.


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